JULEN PRESENTA UN SEVERO GOLPE EN LA CABEZA, SEGÚN LOS PRIMEROS DATOS DE LA AUTOPSIA.-

El cuerpo Julen Roselló, el pequeño de dos años cuyo cadáver fue recuperado esta madrugada en un pozo de Totalán (Málaga) por el que había caído hace dos semanas, presenta un “traumatismo craneoencefálico severo” según el informe preliminar de la autopsia, informan fuentes de la investigación.

El resultado de los primeros datos de la autopsia -que comenzó este sábado a las 8:30– será trasladado a la autoridad judicial y será el Juzgado de Instrucción 9 de Málaga el que determine las causas y las hipotéticas responsabilidades, según avanzaba este sábado por la mañana el delegado del Gobierno en Andalucía, Alfonso Rodríguez Gómez de Celis.

Julen Roselló, de dos años, fue encontrado sin vida este sábado a la 1:25 de la madrugada por dos miembros de la Brigada de Salvamento Minero, acompañados de un guardia civil del Grupo de Montaña que supervisaba las labores. Según la posición del cuerpo, el pequeño cayó de forma “rápida y libre” -en palabras de Rodríguez Gómez de Celis- hasta los 71 metros de profundidad, donde el pozo presentaba un relleno de tierra.

El niño se encontraba cubierto de tierra, un tapón cuya naturaleza ha intrigado a los expertos pero que, según el delegado del Gobierno, lo más probable es que, en la propia caída, se fuera desprendiendo tierra procedente de las paredes del pozo, “muy imperfectas, muy arenosas”. Esta es también la “principal hipótesis” que baraja la Guardia Civil, que ha tomado muestras del tapón para investigar su composición, aunque no la única.

Rescatado el cuerpo sin vida del menor, la primera cuestión que se debe aclarar es cómo un niño de su edad pudo caer por un agujero tan estrecho, de 25 centímetros de diámetro, si llevaba un abrigo puesto. Después, hará que aclarar cómo pudo llegar hasta una zona tan profunda si el agujero presentaba numerosas irregularidades como raíces y piedras. La tercera variable de la ecuación es saber cómo ha sido posible que por encima de Julen hubiera un tapón de arena y materiales tan compactos. En cuarto lugar, cómo se explica que la bolsa de chucherías que llevaba el niño pudiera acabar por encima del tapón de arena. Muchas de estas cuestiones son de difícil explicación según el relato de los hechos que realizaron los protagonistas.

El padre de Julen dijo que vio que el niño iba a caer y que salió corriendo para impedirlo y que lo vio precipitarse cuando estaba a escasos centímetros de él. Mientras caía le oyó llorar. Trató de recuperarlo y excavó con las manos, lo que podría haber provocado la caída de arena sobre su hijo. Sin embargo, eso no justificaría la presencia de un tapón de más de un metro y muy compacto sobre Julen porque la arena sólo se compactaría con la presencia de agua y después de varias semanas. Las fuerzas de salvamento lograron retirar cerca de medio metro de arena -no ha trascendido la composición exacta-, pero ante la imposibilidad de traspasar el tapón y el riesgo de que cayera más arena sobre el niño, decidieron buscar otras opciones.

Lo de la bolsa de chucherías sobre el tapón de arena desconcertó a las fuerzas de salvamento y a los investigadores, pero cuando más dudas se tenía sobre la versión de los hecho dada por el madre de Julen, el laboratorio confirmó que la muestra de pelo encontrada en el tapón pertenecía al niño. Desde ese momento, todos los esfuerzos se concentraron en tratar de acceder al niño con la esperanza de que se encontrara con vida.

En cuanto al pozo, de 115 metros, estaba tapado de arena hasta los 71 metros. Los investigadores tendrán que verificar el uso que se había hecho de él y quien es el responsable de que no estuviera tapado.

Además, el análisis forense ayudará a conocer la causa y la data de la muerte del menor, dos datos claves para aportar un poco de luz a un caso tan complejo y que ha supuesto la realización de un rescate sin precedentes.

OTRAS LESIONES: POLITRAUMATISMOS Y ALTAS DOSIS DE ARENA EN LOS PULMONES.-

En el informe preliminar que fue realizado el sábado consta que los pulmones presentan altas dosis de arena, lo que implicaría que el niño habría respirado durante un tiempo indeterminado tras la caída. «Para que la arena llegue a los alveolos ha debido ser una respiración profunda, es decir que ha llegado con vida hasta el fondo del pozo y durante un tiempo posterior.

En estado de semiinconsciencia el nivel de respiración es más bajo y la toma de oxígeno mínima, así que si se estipula que hay restos de arena en los alveolos también implicaría que el sujeto estaba consciente», asegura Patricia Alcaraz, médico forense. Según la experta, la autopsia preliminar arroja datos básicos que luego deben estudiarse con pruebas complementarias. «Si hubo una caída libre de más de 70 metros, que es como caerse desde una altura de 30 pisos, hay evidencias claras en la autopsia como piernas y pies rotos.

Por otra parte, para determinar el momento exacto de su muerte se ha analizado la descomposición del cadáver teniendo en cuenta factores ambientales, el hinchamiento o saponificación del cuerpo y su putrefacción. Aunque sin duda me sigue llamando la atención el traumatismo craneoencefálico que indica el informe ya que es extraño que en la caída un niño pueda arrastrar tal cantidad de arena o piedras como para que ese impacto produzca su muerte», asevera Alcaraz.

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